Los momentos de mi infancia los puedo renombrar con una sonrisa en mi rostro; esta era la época en la que el limite era el agotamiento físico y donde el metabolismo respondía de la manera más noble a comer y dormir, entre memorias y horas de televisión viene a mi las caricaturas que hacían de una tarde el momento más especial del día, mis personajes infantiles favoritos fueron; el Sheriff Woody, Buzz Lightyear, Jessie y los demás juguetes que vivían en la habitación de Andy Davis, los mismos son personajes de la trilogía de Toy Story que muestran el cambio que sufre Andy desde la edad de 8 años, donde es un niño entregado totalmente a sus juguetes, el cual vive su infancia entorno a ellos creando entre ellos y él lazos entrañables de amistad, el compartir de él con ellos lo llevaba a convertirse en el narrador y creador de sus historias sin limites, en las que el cerdo Hamm pudo convertirse en el malvado Doctor Tocino, en las que cuando era imposible para el alguacil el héroe del espacio Buzz venia al rescate. Los juguetes como se aprecia en el transcurso de la saga sufren percances; algunos caen en las manos indebidas, otros se descosen pero lo que para ellos era lo peor siempre fue no poder cumplir con su labor como juguetes: el hacer feliz a su niño. Andy al entrar a la edad de 16 años a dejado a un lado sus muñecos y les resta la importancia que ellos creen merecer por lo cual emprenden una nueva aventura, saliendo de casa y llegando a un lugar indeseable para cualquier juguete: Sunnyside al final de toda la travesía Andy los regala a una niña pero ellos comprenden el por que de su actitud.
Considero a estos juguetes como mis personajes infantiles favoritos porque, durante el desarrollo de la trama se aprecia el verdadero valor de la amistad, mostrando a esta como una relación afectiva en la cual las partes hacen todo lo posible por mantenerla y cuidarla. Toy Story puede infundir en mi ese deseo por cuidar a mis amigos como si fuesen tesoros ganados a través de los momentos. Así como para ellos hubieron enemigos como Sid Philips, el capataz, Lotso; los cuales poseían rencor y no creían en la amistad todo esto debido al abandono por parte de sus dueños. La afinidad que esto tiene para mi, es que en mi ser siempre debe haber algo de niño, algo de inocencia que a través de esa necesidad pueda escapar de mi realidad cuando quiera.
